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Cómo saber si tu SaaS tiene product market fit

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Cómo saber si tu SaaS tiene product market fit es la pregunta que decide si tu proyecto tiene futuro o no. La mayoría de los indie hackers mide su progreso con descargas, visitas o registros, pero esos números no dicen nada sobre si alguien está dispuesto a pagar por lo que construiste. El product market fit existe cuando hay un mercado que quiere, necesita y puede pagar por la solución que ofreces, y hay formas concretas de comprobar si lo tenés.

Métricas de vanidad vs. métricas que importan

Descargas, visitas y registros se sienten bien de mostrar, pero son métricas de vanidad: te hacen sentir que el proyecto avanza sin decirte nada sobre si tenés un negocio. Que 5000 personas se registren en tu software no significa que estén dispuestas a pagar por él. Medir el tráfico de tu sitio o tu app está bien, pero confundir eso con tener product market fit es el error más común entre quienes arrancan un SaaS solos.

La alternativa es concentrarse en cuatro métricas que sí se pueden extrapolar de una startup grande a un proyecto pequeño: el time to value, el onboarding, la retención y el churn rate. Son las que muestran si la gente encuentra valor real en lo que ofrecés, no solo curiosidad inicial.

Time to value: la primera señal de si tenés product market fit

El time to value es cuánto tarda un cliente en percibir el valor de tu plataforma, y depende de toda la experiencia inicial: la landing page, qué tan fácil es llegar a la herramienta, si hace falta registrarse para probarla. Hay productos que te dejan usar el editor sin pedirte una cuenta y solo piden registro cuando querés guardar o publicar. Eso acorta muchísimo el tiempo hasta que la persona empieza a usar de verdad tu software.

Cuanto más rápido alguien entiende para qué sirve tu producto y lo prueba, más rápido vas a saber si hay interés real. Un time to value largo suele esconder un problema de onboarding, no solo de producto.

Onboarding: la puerta de entrada al valor de tu SaaS

El onboarding es toda la experiencia que guía a un usuario nuevo sobre qué hacer una vez que se registra: popups de bienvenida, un tour por la plataforma, los primeros pasos marcados con claridad. En B2B esto se vuelve todavía más importante, porque muchas veces hace falta un onboarding personalizado.

Si tu SaaS es para gestionar nóminas de empleados, por ejemplo, una empresa puede necesitar dar de alta a 50 personas de una. Ofrecerte a migrar esos datos desde un Excel, crear los usuarios vos mismo y dar un curso corto de uso hace que esa empresa vea el valor de tu software mucho más rápido. Un buen onboarding es, en la práctica, un atajo directo hacia el product market fit.

Retención y churn: los números que no mienten

La retención mide cuánto tiempo después de registrarse sigue usando tu plataforma un usuario, cuántos meses después de crear la cuenta y cuántas veces por semana vuelve. Plataformas como Duolingo usan gamificación justamente para estirar ese número.

El churn rate es el porcentaje de personas que dejan de pagar por tu software en un período dado, generalmente medido mes a mes. Es la métrica más crítica de todas: si conseguís usuarios que pagan pero se van al mes siguiente, no tenés un negocio rentable, aunque el resto de los números se vean bien. Nadie se queda pagando por un software que no le sirve. Un churn bajo y sostenido en el tiempo es una de las formas más confiables de confirmar que tenés product market fit.

La pregunta de Sean Ellis para confirmar el product market fit

Además de las métricas, hay una sola pregunta que podés hacerle directamente a tus usuarios, popularizada por Sean Ellis, quien ayudó a crecer a empresas como Dropbox: ¿cómo te sentirías si ya no pudieras usar este producto? Las opciones son muy decepcionado, algo decepcionado o no decepcionado.

Si al menos el 40% responde que estaría muy decepcionado, es una señal fuerte de que tenés product market fit. Esta pregunta funciona porque va directo a la fuente en lugar de inferir intención a partir de números indirectos.

Con esas respuestas en mano, conviene enfocarse en construir para los fans, no para todos. Hablá con quienes dijeron que estarían muy decepcionados, preguntales a qué se dedican, cómo hablan, qué palabras usan para describir tu producto. Ese lenguaje es el que después funciona en tu marketing. Es mucho más efectivo encontrar más personas parecidas a tus fans que tratar de resolver las quejas de usuarios que no tienen nada en común entre sí.