Resumen
Walid Amarir llegó al podcast con una historia que no encaja en ningún molde. A los 13 años empezó jugando a Clash Royale por hobby, a los 17 ya ganaba más que sus padres en torneos de esports y viajaba a competir por Europa como capitán de su club italiano. Cuando decidió salir de ese mundo, fue a estudiar física a Edimburgo —y no paró quieto ni un día.
Su primer gran movimiento emprendedor fue una agencia de generación de leads en LinkedIn. La arrancó con 200€ en el banco, durmió en una oficina de 1m x 3m en Tarragona, y estuvo 18 meses sin cobrar nómina. Lo que lo salvó fue especializarse: eligió el sector IT como nicho y en poco tiempo tenía como clientes a Lenovo, Canon o TP-Link. La agencia se vendió en el mes 21.
Con el dinero de la venta, hizo algo que sorprende: en lugar de lanzarse directo a su nuevo SaaS, compró una tienda de informática por 23.000€ para entender el negocio físico desde adentro. Después compró otras dos más, incluyendo una de 1,2 millones de euros. Su razonamiento: quería ser un gran empresario, y para eso necesitaba entender cómo funcionan distintos tipos de negocios.
El SaaS llegó después. Pero no antes de perder 28.000€ en una primera versión —un CRM para LinkedIn— que nadie quiso pagar. Arrancó otra vez, contrató un CTO, replanteó el producto como una herramienta de automatización de prospección en LinkedIn, y construyó lo que hoy es Walid, la principal plataforma de automatización de LinkedIn en España. Hoy factura $37.000 al mes.
Año uno tirado a la basura, año dos has mejorado pero no has conseguido ningún resultado que te lo valide, y el año tres de repente empiezan a entrar todas las victorias.