Resumen
Victoriano Izquierdo es cofundador de Graphext, una empresa de analítica de datos con IA que construyó durante 10 años junto a su socio, ambos ingenieros. Lo diferencial de su historia es que no se apoyaron en APIs de terceros ni en modelos preexistentes: desarrollaron sus propios algoritmos y tecnología base desde cero, años antes de que ChatGPT pusiera la inteligencia artificial en boca de todos. Para eso necesitaron capital —7 millones de euros— y una apuesta a largo plazo en un mercado que todavía no entendía bien lo que les ofrecían.
En el episodio, Victoriano explica con honestidad los desafíos de vender algo innovador cuando no hay referentes: cuando tu producto no se parece a nada existente, no puedes decir que eres «como X pero más barato». Tienes que buscar early adopters con perfil específico —personas dentro de empresas que disfrutan siendo los primeros— y construir autoridad desde contextos no comerciales, como másters o eventos, donde el cliente no te percibe como un vendedor. Sus contratos corporativos rondan los 50.000 a 100.000 euros anuales y casi todos llegan por boca a boca.
Una de las reflexiones más llamativas del episodio es su postura sobre el capital: si volviera a empezar hoy, no levantaría inversión. La IA ha cambiado radicalmente el tiempo y recursos necesarios para construir un MVP ambicioso, y la tecnología disponible en 2026 —desde DuckDB hasta Supabase— hace posible lo que antes requería años de desarrollo custom. En ese contexto, presenta Datocat, su nuevo proyecto, como una apuesta más liviana y bootstrapped.
Victoriano también comparte su visión sobre qué SaaS vale la pena construir hoy: tener opiniones fuertes sobre un problema específico que hayas vivido de cerca. Menciona el caso de Magnific —$20M en 5 meses— como ejemplo de lo que es posible con equipos pequeños en la era de la IA, y habla de un side project propio, una app de nombres de bebé, que llegó a 5.000 usuarios de forma viral. Su conclusión es clara: las oportunidades más reales surgen de problemas que uno mismo ha sufrido y comprende mejor que nadie.
No hay clientes, no hay producto, no hay nada. Dependes totalmente de la confianza que tengas en esa persona.